Manu G. 22 julio, 2018
Ansiedad en vacaciones

Sufro de ansiedad desde hace ya algunos años, prácticamente desde que empezó mi carrera laboral con cierta responsabilidad. Cuando empecé a sufrir los síntomas de esta enfermedad, pensé que todo era producto de la presión y las responsabilidades que debía asumir por mi trabajo, y en cierta manera no estaba del todo equivocado. Es por eso que pensé que cuando llegaran las vacaciones, al cesar temporalmente (al menos en teoría) estas responsabilidades y presiones, los síntomas de la ansiedad en vacaciones también remitirían.

Puede certificar ya en mis primeras vacaciones tras mi diagnóstico, que estaba totalmente equivocado. De hecho, mi ansiedad aumentó incluso unos días antes de marcharme de vacaciones. Por un lado me sentía abrumado por querer tener todo controlado respecto a ese viaje que íbamos a emprender. Quería que fuera todo perfecto para poder disfrutarlo al máximo y que así me ayudara a reducir mi ansiedad. El resultado, todo lo contrario: el planear reducir mi ansiedad me hacía aumentarla.

Por otro lado, tenía la sensación de que marchaba del trabajo con muchos temas abiertos que podrían explotar durante mis vacaciones. Esta sensación realmente no era del todo cierta. Si bien es prácticamente imposible dejarlo todo bien atado, yo era lo suficientemente responsable como para no dejar las cosas importantes a medias.

 

Mi receta para mejorar mi ansiedad en vacaciones

En mi caso, el primer paso para empezar a mejorar la situación fue el sincerarme completamente con mi pareja, tal y como me recomendó mi terapeuta. Reducir mi ansiedad en vacaciones pasaba por que ella entendiera los sentimientos que me generaba esta situación. Decidimos conjuntamente que planearíamos las vacaciones con suficiente detalle como para que lo más importante no pudiera fallar (desplazamiento, hotel o apartamento, fechas, etc), pero sin ponernos unas expectativas demasiado altas como para que la posibilidad de no cumplirlas aumentara mi ansiedad.
Salvados los aspectos básicos, dejaríamos que las cosas fluyeran. También nos propusimos practicar algún tipo de deporte conjuntamente y salimos a correr algunas mañanas, practicamos natación o cualquier otra actividad que nos permita el entorno donde disfrutamos de las vacaciones. Para mí es importante tener la cabeza ocupada y no tener largos periodos de tiempo para evitar los pensamientos que de forma recurrente me hunden en el pozo de la ansiedad. A pesar de todo, cuando no lo consigo, hemos pactado que si me alejo por unas horas de ella para vivir ese bache, no nos haremos reproches.

En cuanto a la faceta del trabajo, he aplicado una solución similar. Tengo la suficiente confianza con mis compañeros y mi jefe como para explicarles la situación. Hemos pactado que días antes de marchar, comentaremos los temas pendientes, y ellos de forma explícita, me reconocerán y asumirán que tienen la información y medios suficientes para hacerse cargo de ellos incluso en caso de presentarse alguna complicación. La verdad es que esta escenificación del “traspaso de poder” me da cierta seguridad, aunque pueda parecer una tontería.

Bien, eso es todo lo que os puedo explicar por mi experiencia. Si puede servir de ayuda o inspiración a alguien para su día a día lidiando con la ansiedad, me consideraré muy satisfecho.

Salud y fuerza!

 

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